Maristas en el corazón de la pobreza: Escuelas campesinas en la Siberia boliviana
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La ONGD SED (Solidaridad, Educación, Desarrollo) lleva prácticamente desde sus inicios trabajando en Bolivia, codo a codo con los maristas, que cuentan con comunidades en las zonas más empobrecidas del país, como la Siberia boliviana o San José de Chiquitos.Una de las comunidades de hermanos se encuentra situada en una pequeña ciudad del departamento de Santa Cruz de la Sierra, llamada Comarapa. Atravesada por la antigua carretera que une Santa Cruz con Cochabamba, los hermanos desarrollan una gran labor socio-educativa.
La comunidad de Comarapa está formada por los hermanos Saturnino, Lucidio, Levi y Avelino, pero son muchos los maristas que han trabajado en esta zona.
La ciudad está rodeada por comunidades campesinas donde la gente vive en casitas de adobe, cultiva patatas, arveja y maíz y cría cerdos, gallinas y ovejas. Las casitas suelen estar muy alejadas unas de otras, de manera que las escuelas rurales son el centro de reunión de la comunidad. Estas escuelas ofrecen estudios, como mucho, hasta sexto de primaria.
Educación para todos los públicos
Ante esta realidad educativa y el importante índice de población joven de Comarapa, el colegio marista Gabriel René Moreno, que pertenece a la institución Fe y Alegría, se ha convertido en un referente muy importante en la educación de la infancia y juventud de la ciudad y de la zona.
Desde los inicios se ha querido dar a este centro una orientación agropecuaria. Con el apoyo de distintos proyectos de SED, esta propuesta formativa se ha ido consolidando hasta lograr la creación de la Escuela Técnica Superior Agropecuaria, que tiene el aval de la Universidad Católica Boliviana.
La existencia de este centro permite que gran número de jóvenes de la zona cursen estudios superiores. Además, desde el año 1999, en horario nocturno, se imparten clases para adultos en el CEMA (Centro de Educación Media de Adultos), que funciona en el colegio bajo la administración de los hermanos.
Residencias para campesinos
Otra realidad que afecta a jóvenes y a los niños de la zona es la ausencia de la familia, debido a que tienen que salir de sus comunidades para poder estudiar. Viven solos o con sus hermanos en pisos de alquiler de ambos sexos sin la presencia y referencia de una persona adulta. Los maristas, en colaboración con SED, dedican parte de su trabajo a intentar paliar esta situación.
Una de las propuestas que ha tenido mucho éxito ha sido la creación de un comedor escolar, que proporciona una alimentación adecuada a los alumnos. Otra iniciativa de los hermanos, con la colaboración de SED y del equipo de voluntariado del Proyecto Bolivia, es la construcción y mantenimiento del Centro Educativo Campesino de Comarapa. Esta residencia es una oportunidad para que chicos y chicas de las comunidades campesinas sin recursos puedan continuar sus estudios fuera de su lugar de origen. En ella, un matrimonio boliviano, con sus cuatro hijos, vive como en una gran familia junto con treinta niños y niñas de comunidades campesinas de la Siberia boliviana. Comen juntos, hacen las tareas de la casa, dialogan, juegan, comparten lo que son y tienen, se divierten y, por supuesto, colaboran en otras labores como el comedor escolar y el vivero.
Agentes de cambio
Los residentes del internado marista acuden a clase y tratan, como el resto de sus compañeros del colegio Gabriel René Moreno, de formarse para llegar a ser hombres y mujeres que puedan realizarse como personas, vivir con dignidad y mejorar las condiciones de vida de sus familias y de sus comunidades. Son conscientes de que las cosas pueden y deben cambiar.
Con su formación podrán convertirse en agentes de cambio en sus comunidades de origen.
Buena parte del trabajo de SED se cimenta sobre la sólida base de las decenas de voluntarios y voluntarias que cada año han participado en los Campos de Trabajo-Misión a través del Proyecto Bolivia, que este año celebra su 20 aniversario A finales de la década de los ochenta, el hermano provincial de la, entonces, Provincia Bética, en coordinación con los hermanos que desarrollaban su misión en Bolivia, propuso a un grupo de profesores de los colegios maristas de Andalucía y Badajoz la posibilidad de hacer un trabajo de apoyo a los hermanos del país andino durante los meses de vacaciones. Cada año, un grupo de voluntarios y voluntarias acude a colaborar con los hermanos de la Provincia Santa María de los Andes. «Sin su trabajo callado y diario durante todo el año no tendría mucho sentido nuestra presencia en estas comunidades», dicen los voluntarios. Apoyan los proyectos de SED y conviven con las comunidades campesinas, «especialmente con las mujeres y los niños, compartiendo con ellos todos los momentos que podemos». Por las noches participan en un encuentro celebrativo de la comunidad. El Proyecto Bolivia ha hecho la apuesta por encarnar el Evangelio desde una espiritualidad mariana, de vida de familia, de sencillez, optando por los más pobres, e insertos en la comunidad eclesial, tratando de tomarse en serio el mandato misionero de Jesús, a la luz de los documentos de la Iglesia, emanados del Concilio Vaticano II y de la Iglesia latinoamericana. Aquella iniciativa que surgió hace ya veinte años fue el origen de una experiencia que se ha ido consolidando y que hoy sigue más viva que nunca. Para más información: www.proyectobolivia.es. Proyecto Bolivia, 20 años de solidaridad